Sanidad y crisis, consecuencias en la salud
Existen textos y líneas ético-pastorales que pueden ayudar a iluminar la reflexión y la toma de decisionesante éste tema u otros semejantes, pero no hay una postura oficial del episcopado español ante los últimos decretos:
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Prevalencia de la persona sobre la economía. Así lo afirma el Vaticano II y el mensaje de los Obispos de la Comisión de Pastoralcon motivo del Día del Enfermo 1987: “Un trato más humano” n.5: “El trato humano al enfermo implica humanizar la política sanitaria de cara a promover una salud y asistencia a la medida del hombre, autor, centro y fin de toda política y actividad sanitarias (GS 63). Implica que las instituciones sanitarias estén al servicio del enfermo y no de intereses ideológicos, políticos, económicos o sindicales; que la técnica, cuyas conquistas celebramos, sea siempre un medio al servicio efectivo de la persona enferma".
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Especialmente cuando es más débil y vulnerable, y puede estar en juego su salud y su vida (cf. Comunicado de la Comisión de Pastoral sobre las huelgas sanitarias. 1983). Y con la prioridad que ya recalcaba el Papa Juan Pablo II en Canadá (1984): “las necesidades de los pobres son de mayor prioridad que los deseos de los ricos”.
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En todo momento se hace una llamada al destino universal de los bienes. Donde también los migrantes “tienen derechos inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación” y “porque todos somos responsables de todos” (Benedicto XVI, Caritas in veritatem, 62 y 38)
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Se plantea como gran reto de la sociedad y de la Iglesia responder con voz y acciones ante las injusticias, al estilo de Jesús: “Esto constituye un enorme reto para la comunidad eclesial, que ha de situarse críticamente ante las injusticias y el relativismo ético. Para ello nos proponemos, una vez más, seguir el mismo itinerario del Cristo misericordioso, inspirándonos en él y tratando de revestirnos de sus mismas actitudes (Flp 2, 5).(Mensaje final del Congreso “Iglesia y salud”, 13)