Pastoral de la Salud Diócesis de Huesca

PASTORAL DE LA SALUD – DIÓCESIS DE HUESCA

viernes, 21 de septiembre de 2018

Acompañamiento espiritual en el sufrimiento y el final de la vida

Jornada de Formación Acompañamiento espiritual en el sufrimiento y el final de la vida

18 de octubre de 2018
Caixaforum Zaragoza 
C. José Anselmo Clavé 4 - 50004 Zaragoza

Organizan los Delegados Diocesanos de Pastoral de la Salud 
de Aragón y La Rioja


Programa
9.45 h. Saludo y presentación. D. Wilson Ascensio Callejas, Pbro. Director SIPS Aragón – La Rioja

10.00 h. La atención integral a la persona con enfermedad avanzada y su familia.
Experiencia desde el programa de Fundación la Caixa. D. Emilio González. EAPS Zaragoza.

11.00-1200 h. La experiencia de sufrimiento al final de la vida. El enfermo y la familia. D. Xabier Azkoitia. Responsable del Servicio de Atención Espiritual en el Centro San Camilo

12.00-12.30 h. Descanso

12.30-14.30 h. La comunicación con el enfermo y su familia. ¿Qué ayuda y qué no? Claves para el acompañamiento espiritual desde el Counselling. D. Xabier Azkoitia

14.30-16.00 h. Descanso

16.00-17.30 h. Acompañar en el duelo desde la mirada de la espiritualidad. Dña. Mónica Jiménez. Trabajadora Social. Máster en Duelo. Experta en Pastoral de la Salud.

17.30-19.00 h. El acompañamiento espiritual a personas con demencia avanzada y sus familias. Dña. Mónica Jiménez.

19.00 h. Fin de la jornada

¡¡JORNADA GRATUITA!! ¡¡INSCRÍBETE!!
Los asistentes inscritos recibirán un certificado de participación al finalizar la actividad  
Información e inscripciones en
 www.humanizar.es y 91 806 06 96

miércoles, 14 de marzo de 2018

IMPRESIONES "SEMANA DE LOS MAYORES"


La Delegación de Pastoral de la Salud de Huesca organizó con esmero y cuidado una semana del mayor, durante los días del 5 al 9 de marzo, llevándose a cabo una charla titulada “Cómo avivar los sentidos para servir mejor y ser más felices” sobre algunas ideas de mi libro “Pedagogía de los sentidos” publicado el año pasado. Dicha charla se realizó en nueve Residencias de Mayores de Huesca capital (La Merced, Hogar Padre Saturnino López Novoa, ciudad de Huesca, Sagrada Familia, Misioneras del Pilar, Residencia Avenida) así como en el salón de Actos Bantierra de Huesca también y en la Residencia Hogar Tercera Edad de Sariñena y en la Residencia de Ayerbe.

Para un ponente es fundamental conocer el tipo de auditorio al que va a hablar. Evidentemente no es igual comunicar a adolescentes, que a jóvenes o adultos, pero dar una charla de entre una hora y hora y media, a un grupo tan variado, como alumnas de prácticas de enfermería no mayores de 23 años, presentes en alguna residencia, junto a personal laboral y sanitario de entre 35 a 60 años, así como religiosas y residentes entre 80 y más de 100 años, no sólo es un reto, sino una oportunidad para constatar que cuando se habla desde el corazón “al corazón” no importa la edad. Todos nos entendemos de maravilla, porque solo de corazón a corazón se puede promover una comunicación afectiva y efectiva y desde ahí se pueden transmitir ideas, informaciones y experiencias.

El lenguaje no verbal del auditorio es un indicador que muestra al orador el interés o desinterés por lo que se comunica, la curiosidad o no de los oyentes, la atracción, seducción o fascinación del que escucha o el desinterés, indiferencia o aburrimiento de la sala. Igualmente el feed-back que se recibe una vez finalizada la charla es el mayor indicador del éxito o fracaso de la misma, de la mayor o menor exigencia del público y en definitiva el propio conferenciante puede, a través de ese feed-back, evaluar si ha valido la pena o no el esfuerzo.

Hablar de los sentidos, esas ventanas maravillosas que nos llenan de información que viene del exterior y de nuestro interior, que nos llenan de bienestar o malestar, a personas que si algo les falla de manera generalizada es precisamente el funcionamiento de los sentidos, se vuelve mágico cuando se obvian los sentidos a nivel físico y se pasa a avivar los sentidos del corazón y del alma para ver lo que no se ve, oír  lo que no se oye, tocar lo que parece inalcanzable, gustar de lo profundo y oler el espacio sagrado del sufrimiento humano.

Lo entendieron tan bien que más de una residente me dijo con la mejor de sus sonrisas “Yo no oigo nada, pero me he enterado de todo”…, o esa otra mujer, de 89 años, que con alma de poeta me dijo: “Gracias, gracias, gracias… Según usted iba hablando mi alma bailaba al son de sus palabras. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan feliz”…

Uno a uno fuimos repasando los sentidos de la vista, oído, olfato, gusto y tacto, mientras que el resto de sentidos considerados en mi libro no se comentaron por razones obvias y con un encanto especial sus caras se iluminaban cuando analizábamos sus funciones, reflexionábamos sobre las claves para avivarlos y descubríamos las patologías de cada sentido que entorpecen y degradan la calidad de las relaciones incidiendo directamente en el bienestar emocional.

Ver personas tan mayores tan atentas, sonriendo y queriendo escuchar más y más a mí me interrogó y me cuestionó. ¿Nos damos realmente cuenta que en las residencias de mayores tenemos mucho que hacer, que transmitir, que comunicar? La excusa de “que no se enteran de nada” es un tópico absurdo, ya que yo pude constatar que son capaces de mantener la atención durante una hora o más, de avivar sus sentidos agotados por el paso de los años y de recibir ideas con la alegría de un niño, la vivacidad de un joven, la profundidad de un adulto y el agradecimiento que nace de su corazón cargado de experiencia. A todos MUCHAS GRACIAS.

Por Consuelo Santamaría Repiso





viernes, 2 de febrero de 2018

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2018


MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JME 2018

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XXVI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2018
Mater Ecclesiae: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa
»  (
Jn 19,26-27)

Queridos hermanos y hermanas:
La Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor (cf. Lc 9,2-6; Mt 10,1-8; Mc 6,7-13), siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro.
Este año, el tema de la Jornada del Enfermo se inspira en las palabras que Jesús, desde la cruz, dirige a su madre María y a Juan: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19,26-27).
1. Estas palabras del Señor iluminan profundamente el misterio de la Cruz. Esta no representa una tragedia sin esperanza, sino que es el lugar donde Jesús muestra su gloria y deja sus últimas voluntades de amor, que se convierten en las reglas constitutivas de la comunidad cristiana y de la vida de todo discípulo.
En primer lugar, las palabras de Jesús son el origen de la vocación materna de María hacia la humanidad entera. Ella será la madre de los discípulos de su Hijo y cuidará de ellos y de su camino. Y sabemos que el cuidado materno de un hijo o de una hija incluye todos los aspectos de su educación, tanto los materiales como los espirituales.
El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María (cf. Lc 2,35), pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jesús se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y María está llamada a compartir esa misma preocupación. Los Hechos de los Apóstoles, al describir la gran efusión del Espíritu Santo en Pentecostés, nos muestran que María comenzó su misión en la primera comunidad de la Iglesia. Una tarea que no se acaba nunca.

2. El discípulo Juan, el discípulo amado, representa a la Iglesia, pueblo mesiánico. Él debe reconocer a María como su propia madre. Y al reconocerla, está llamado a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y también la vocación materna que Jesús le ha confiado, con las inquietudes y los planes que conlleva: la Madre que ama y genera a hijos capaces de amar según el mandato de Jesús. Por lo tanto, la vocación materna de María, la vocación de cuidar a sus hijos, se transmite a Juan y a toda la Iglesia. Toda la comunidad de los discípulos está involucrada en la vocación materna de María.