¿COMO SE APOYA A LOS DEUDOS DE UNA PÉRDIDA POR SUICIDIO?
Acercarse a alguien que ha perdido un ser querido por suicidio puede ser
difícil. Es un error común evitar cualquier mención del difunto con el deseo
mal enfocado de proteger al deudo y con la esperanza de que no hablar del
suicidio pueda ayudar tanto a olvidar como a recuperarse más rápidamente. Puede
ser útil la aceptación y la compasión, junto con una apreciación prudente de
las formas de ayudar al deudo (ofreciendo asistencia práctica con las compras,
la cocina, conduciendo el auto, etc.).
Haga una sincera oferta de apoyo emocional, ya sea comunicándola mediante
una tarjeta o carta, por teléfono o en persona, y permítale al deudo hablar
acerca del suicidio. Por ejemplo, “Siento mucho tu pérdida. Si necesitas
hablar, estoy disponible”. Una buena forma de acercarse a un deudo es preguntar
simplemente: “¿Cómo estás?” y después sencillamente escuchar. Déjelo decidir
cuánto desea compartir.
Existen actitudes comunes que no son útiles para el deudo y pueden tomarse
como críticas o hirientes. Por ejemplo, no se debe preguntar por qué se suicidó
el difunto. El deudo puede no tener aún una respuesta y al preguntárselo solo
se pondrá de relieve el punto. Evite además comentarios que sugieran que la
muerte era la voluntad de Dios, o que la persona fallecida está mejor ahora ya
que no sufrirá más. Si quien falleció fuera un niño, no sugiera que pueden
tener otro hijo, o que deberían estar agradecidos por los hermanos que le sobreviven.
Ni este tipo de afirmaciones ni ningún otro tipo de aspectos posiblemente “constructivos”
de la pérdida son útiles.
Aunque dichas afirmaciones puedan
parecer bien intencionadas, en general, al deudo le parecerán insensibles.
Tampoco es útil afirmar que sabe cómo se siente el deudo, a menos que haya
sufrido una pérdida similar también por suicidio. Aunque la muerte repentina e
inesperada de un ser querido pueda parecer similar superficialmente, el luto de
una pérdida por suicidio normalmente involucra sentimientos de rechazo, culpa y
vergüenza difíciles, complicados y más intensos. A pesar de que toda pérdida
puede ser difícil o incluso muy dolorosa, perder a alguien por suicidio es
sencillamente diferente a cualquier otro tipo de duelo.
El duelo no tiene calendario y cada persona lleva luto de manera individual.
Por lo tanto, no asuma que el duelo terminará después de unas cuantas semanas,
meses o incluso después del primer aniversario de la muerte. Las personas que
brindan consuelo, motivadas por su preocupación por la intensidad y longitud
del duelo, pueden decir al deudo que es tiempo de sobreponerse y seguir
adelante, lo que el sobreviviente puede experimentar como una crítica. Los
sobrevivientes de un suicidio seguirán necesitando atención y apoyo incluso
después de las primeras semanas o meses. Esté atento a los momentos difíciles para
el deudo, como aniversarios, cumpleaños o vacaciones. De manera amable,
comparta las preocupaciones por las señales de depresión como el aislamiento
social, o hable con otros allegados de la persona acerca de dichas
preocupaciones. Motive al deudo para que obtenga ayuda profesional si parece
necesario y no tema buscar la opinión de un especialista en salud mental. Es
importante no ignorar las señales que indiquen que la persona puede estar más
angustiada de lo que puede soportar mediante los procesos de apoyo social
usuales.
No tome de manera personal si un sobreviviente rechaza su apoyo. Prométale
ponerse en contacto posteriormente y llévelo a cabo. Puede no estar listo para
compartir o puede tener dificultades para confiar en otros después de sentirse
rechazado o abandonado por el ser amado fallecido. Quizás experimente una gran
vergüenza o desconcierto, o necesite tiempo para estar seguro de que la oferta
de apoyo es sincera y no superficial. El seguimiento amable y paciente es la
mejor forma de demostrar verdadera sinceridad.
Mucha gente necesitará apoyo solo ocasionalmente, a veces nunca, mientras
que otros lo necesitarán más. En ocasiones puede ser difícil equilibrar el
cuidado de otras personas y al mismo tiempo el de uno mismo. Tratar de motivar
a alguien para que dependa demasiado del apoyo de una persona, inadvertida y
fácilmente puede conducir a la famosa situación del que trata de rescatar a
alguien que se está ahogando. Durante este proceso, tanto el rescatista como la
víctima se ahogan. Por el contrario, distanciarse de alguien que sufre porque
su necesidad es agobiante, puede dejarle a esa persona un sentimiento de dolor
y abandono. Más bien, motive de manera amable al sobreviviente para que también
se acerque a otras personas, para que de este modo pueda obtener apoyo cuando
más lo necesite. Las posibles dificultades que surgen al ofrecer apoyo pueden
ser desalentadoras, sin embargo, los sobrevivientes necesitan apoyo. Si las
necesidades de un sobreviviente se vuelven agobiantes, busque ayuda.

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