Pastoral de la Salud Diócesis de Huesca

PASTORAL DE LA SALUD – DIÓCESIS DE HUESCA

miércoles, 29 de octubre de 2014

SUICIDIO. ¿COMO SE APOYA A LOS DEUDOS DE UNA PÉRDIDA POR SUICIDIO?


 ¿COMO SE APOYA A LOS DEUDOS DE UNA PÉRDIDA POR SUICIDIO?


Acercarse a alguien que ha perdido un ser querido por suicidio puede ser difícil. Es un error común evitar cualquier mención del difunto con el deseo mal enfocado de proteger al deudo y con la esperanza de que no hablar del suicidio pueda ayudar tanto a olvidar como a recuperarse más rápidamente. Puede ser útil la aceptación y la compasión, junto con una apreciación prudente de las formas de ayudar al deudo (ofreciendo asistencia práctica con las compras, la cocina, conduciendo el auto, etc.).

Haga una sincera oferta de apoyo emocional, ya sea comunicándola mediante una tarjeta o carta, por teléfono o en persona, y permítale al deudo hablar acerca del suicidio. Por ejemplo, “Siento mucho tu pérdida. Si necesitas hablar, estoy disponible”. Una buena forma de acercarse a un deudo es preguntar simplemente: “¿Cómo estás?” y después sencillamente escuchar. Déjelo decidir cuánto desea compartir.


Existen actitudes comunes que no son útiles para el deudo y pueden tomarse como críticas o hirientes. Por ejemplo, no se debe preguntar por qué se suicidó el difunto. El deudo puede no tener aún una respuesta y al preguntárselo solo se pondrá de relieve el punto. Evite además comentarios que sugieran que la muerte era la voluntad de Dios, o que la persona fallecida está mejor ahora ya que no sufrirá más. Si quien falleció fuera un niño, no sugiera que pueden tener otro hijo, o que deberían estar agradecidos por los hermanos que le sobreviven. Ni este tipo de afirmaciones ni ningún otro tipo de aspectos posiblemente “constructivos” de la pérdida son útiles.

Aunque dichas  afirmaciones puedan parecer bien intencionadas, en general, al deudo le parecerán insensibles. Tampoco es útil afirmar que sabe cómo se siente el deudo, a menos que haya sufrido una pérdida similar también por suicidio. Aunque la muerte repentina e inesperada de un ser querido pueda parecer similar superficialmente, el luto de una pérdida por suicidio normalmente involucra sentimientos de rechazo, culpa y vergüenza difíciles, complicados y más intensos. A pesar de que toda pérdida puede ser difícil o incluso muy dolorosa, perder a alguien por suicidio es sencillamente diferente a cualquier otro tipo de duelo.

El duelo no tiene calendario y cada persona lleva luto de manera individual. Por lo tanto, no asuma que el duelo terminará después de unas cuantas semanas, meses o incluso después del primer aniversario de la muerte. Las personas que brindan consuelo, motivadas por su preocupación por la intensidad y longitud del duelo, pueden decir al deudo que es tiempo de sobreponerse y seguir adelante, lo que el sobreviviente puede experimentar como una crítica. Los sobrevivientes de un suicidio seguirán necesitando atención y apoyo incluso después de las primeras semanas o meses. Esté atento a los momentos difíciles para el deudo, como aniversarios, cumpleaños o vacaciones. De manera amable, comparta las preocupaciones por las señales de depresión como el aislamiento social, o hable con otros allegados de la persona acerca de dichas preocupaciones. Motive al deudo para que obtenga ayuda profesional si parece necesario y no tema buscar la opinión de un especialista en salud mental. Es importante no ignorar las señales que indiquen que la persona puede estar más angustiada de lo que puede soportar mediante los procesos de apoyo social usuales.
No tome de manera personal si un sobreviviente rechaza su apoyo. Prométale ponerse en contacto posteriormente y llévelo a cabo. Puede no estar listo para compartir o puede tener dificultades para confiar en otros después de sentirse rechazado o abandonado por el ser amado fallecido. Quizás experimente una gran vergüenza o desconcierto, o necesite tiempo para estar seguro de que la oferta de apoyo es sincera y no superficial. El seguimiento amable y paciente es la mejor forma de demostrar verdadera sinceridad.

Mucha gente necesitará apoyo solo ocasionalmente, a veces nunca, mientras que otros lo necesitarán más. En ocasiones puede ser difícil equilibrar el cuidado de otras personas y al mismo tiempo el de uno mismo. Tratar de motivar a alguien para que dependa demasiado del apoyo de una persona, inadvertida y fácilmente puede conducir a la famosa situación del que trata de rescatar a alguien que se está ahogando. Durante este proceso, tanto el rescatista como la víctima se ahogan. Por el contrario, distanciarse de alguien que sufre porque su necesidad es agobiante, puede dejarle a esa persona un sentimiento de dolor y abandono. Más bien, motive de manera amable al sobreviviente para que también se acerque a otras personas, para que de este modo pueda obtener apoyo cuando más lo necesite. Las posibles dificultades que surgen al ofrecer apoyo pueden ser desalentadoras, sin embargo, los sobrevivientes necesitan apoyo. Si las necesidades de un sobreviviente se vuelven agobiantes, busque ayuda.

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