
La
esperanza reside en enfrentar su duelo hasta obtener la propia paz en lugar de
ignorar la tristeza o pretender que no existe. Concéntrese en la cura en lugar
de hacerlo en sucesos anteriores al suicidio o en lo que podría haberse hecho
de manera diferente.
Asegúrese de cuidar de sus necesidades físicas: descanse adecuadamente, ingiera alimentos nutritivos, realice alguna
actividad física como caminar, practicar algún deporte o la jardinería. Los medicamentos
pueden ser necesarios con el fin de obtener el sueño necesario, pero sea
cauteloso con los somníferos, algunos pueden ser Adictivos.
Reciba los Sacramentos y ore: “El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos” (Salmo
34,19). Puede ser muy eficaz ofrecer sencillamente nuestra angustia a Dios.
Pídale la fuerza y la gracia para sobrevivir día con día y ore por aquellos que
pueden estar sufriendo debido a esta
pena en particular. Busque guía espiritual si elenojo,
la culpa o la vergüenza inhiben la fuerza y el consuelo que provienen de la
oración y los Sacramentos.
Relaciónese con los demás: Salga gradualmente de la tendencia a aislarse, especialmente cuando se ve
empujado por el sentimiento de que los demás lo culpan o estigmatizan. En las
etapas del proceso de duelo, es crucial rodearse de personas que lo apoyen y
hablar acerca de los sentimientos dolorosos. Mucha gente está sinceramente
preocupada, pero no sabe cómo ayudar a alguien en duelo por un suicidio, y
puede evitar a los deudos por temor a decir algo equivocado. Permitiendo simplemente
a otros saber que lo alivian tan solo escuchando o estando presentes, incluso
mucho tiempo después del funeral, puede ayudarlos en su honesto deseo de hacer
algo útil. Desde luego nadie tendrá soluciones mágicas, pero preocuparse por
aquellos que lo apoyan le brindará mayor paz. Más que depender del apoyo de una
o dos personas, construya una red entre amigos, iglesia y otros grupos
sociales, o asista a un grupo de apoyo a deudos para sobrevivientes del
suicidio.
Sepa que habrá recaídas: A veces, pueden reaparecer emociones abrumadoramente dolorosas. Años
después, otro fallecimiento, una fotografía o algo tan simple como una canción,
puede reavivar intensos sentimientos acerca del suicidio. Estas recaídas
probablemente serán temporales si se permitió que el proceso de duelo
progresara de manera natural.
Planee con antelación: Más que evitar todos los recuerdos del suicidio, lo que puede impedir la
curación, tenga un plan para lidiar con los aniversarios, cumpleaños y
vacaciones. Aunque puede ser demasiado doloroso para algunos, visitar la tumba
del ser querido también puede ser una parte importante de la curación, como
también
puede
serlo practicar una actividad que él disfrutaba. Alternativamente, encontrar
formas para ayudar a otros que pueden estar sufriendo por una pérdida, o que se
encuentran e problemas, puede ser una distracción útil y una oportunidad para
aportar mayor significado o sentido a la vida. Tomar desde el principio la
decisión de continuar con las viejas tradiciones, crear nuevas o suspenderlas
durante un tiempo puede aligerar la tensión de esos tiempos difíciles.
Permitirse
a sí mismo avanzar y reconstruir su vida no significa que se olvide al ser
querido ni tampoco es una traición a su memoria. Aunque al principio es difícil imaginarlo,
los sobrevivientes que se han recuperado pueden crear algo bueno a partir de la
devastación. Esto puede incluir una nueva comprensión de la vida y una nueva apreciación
de la misma, una renovación de la fe, la defensa de otros, o un nuevo proyecto,
clase o pasatiempo. Los proyectos concretos, como la creación de un homenaje en
honor del ser querido mediante un libro de recortes, un retrato, un álbum de
fotografías, una página web o una expresión creativa, a través de actividades
como la escritura de poemas, cartas al difunto o un diario de pensamientos y
sentimientos, a veces ayudan a curarse. Otra forma de honrar la vida de un ser
querido también puede ser el desarrollo de rituales. Sin embargo, finalmente,
se puede aceptar la vida como es ahora y quizás aceptar una vida diferente a la
que se planeó en un origen.
El
perdón es un elemento clave para una recuperación exitosa. Puede que sea
necesario permitirse a sí mismo perdonar al difunto, a Dios, a otros o a sí
mismo. Es importante comprender que el perdonar no
significa lo mismo que justificar, excusar u olvidar los actos del que cometió
suicidio u otros que pudiera haber hecho mal. El perdón
no es un suceso único, sino un proceso que puede requerir de ayuda externa.
Para un mejor entendimiento del perdón, ver Forgivness Is a Choice: A Step-By-Step Process for
Resolving Anger and Restoring Hope (El perdón es una
elección: un proceso paso a paso para resolver el enojo y restaurar la
esperanza) por Robert
Enright. Dicho libro aclara numerosos factores
clave acerca del perdón como un don de libertad. La falta de perdón hiere a uno
mismo más que cualquier otro y lo convierte en prisionero del pasado.
Cuándo buscar ayuda profesional: Cuando se presentan ciertos
síntomas, es el momento de buscar ayuda de un terapeuta de salud mental, de
preferencia uno con experiencia en el trabajo con la pérdida de un ser querido.
Solicite referencias en las diócesis y parroquias locales. Para encontrar
terapeutas que se adhieren a la enseñanza magisterial de la Iglesia, consulte
CatholicTherapists.com
Los síntomas que son causa de preocupación por sí
mismo y otras personas incluyen:
- Letargo emocional que no disminuye durante meses después del suicidio.
- Insomnio o pesadillas recurrentes.
- Incapacidad para realizar una rutina normal cuando es necesario, por ejemplo, volver al trabajo, ocuparse de sus propios hijos o de las tareas del hogar.
- Sentimiento de aislamiento e incapacidad para relacionarse con otros para compartir el duelo.
- Ocupaciones constantes para evitar sentimientos.
- Incremento en el uso del alcohol o las drogas, incluyendo adicción a medicamentos de prescripción médica.
- Pensamientos suicidas.
Claves y
mitos sobre el suicidio
Cada año se suicida un millón de
personas en el mundo y más de 20 millones lo intentan. Además, las vidas de los
familiares y amigos que les sobreviven se ven profundamente afectadas.
El problema
del suicidio choca con un muro de silencio y de prejuicios que lo ocultan. Sin
embargo, en la mayoría de los casos, la conducta suicida puede prevenirse si se
establecen los medios de ayuda adecuados.
Algunos
signos de crisis suicida son:
- Depresión. Desesperanza. Incapacidad para continuar la vida cotidiana.
- Sentimientos de soledad, no tener vínculos sociales.
- Sufrimiento y dolor interminables por la enfermedad física.
- Pensar, o desear, que la muerte es más deseable que la vida.
Si piensas en
el suicidio o conoces a alguien en esa situación:
- No se debe intentar arreglar la situación a solas.
- El primer paso es hablar de tu preocupación con alguien cercano para que te ayude.
- Solicitar lo antes posible la ayuda de un profesional: Médico de Familia, Psiquiatra, Psicólogo, Cuidador.
- Acompañar a la persona en crisis sin dejarla sola hasta que sea visitado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario