Pastoral de la Salud Diócesis de Huesca

PASTORAL DE LA SALUD – DIÓCESIS DE HUESCA

jueves, 30 de octubre de 2014

SUICIDIO. ESTRATEGIAS PARA LA CURACIÓN




La esperanza reside en enfrentar su duelo hasta obtener la propia paz en lugar de ignorar la tristeza o pretender que no existe. Concéntrese en la cura en lugar de hacerlo en sucesos anteriores al suicidio o en lo que podría haberse hecho de manera diferente.

Asegúrese de cuidar de sus necesidades físicas: descanse adecuadamente, ingiera alimentos nutritivos, realice alguna actividad física como caminar, practicar algún deporte o la jardinería. Los medicamentos pueden ser necesarios con el fin de obtener el sueño necesario, pero sea cauteloso con los somníferos, algunos pueden ser Adictivos.

Reciba los Sacramentos y ore: “El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos” (Salmo 34,19). Puede ser muy eficaz ofrecer sencillamente nuestra angustia a Dios. Pídale la fuerza y la gracia para sobrevivir día con día y ore por aquellos que pueden estar  sufriendo debido a esta pena en particular. Busque guía espiritual si elenojo, la culpa o la vergüenza inhiben la fuerza y el consuelo que provienen de la oración y los Sacramentos.

Relaciónese con los demás: Salga gradualmente de la tendencia a aislarse, especialmente cuando se ve empujado por el sentimiento de que los demás lo culpan o estigmatizan. En las etapas del proceso de duelo, es crucial rodearse de personas que lo apoyen y hablar acerca de los sentimientos dolorosos. Mucha gente está sinceramente preocupada, pero no sabe cómo ayudar a alguien en duelo por un suicidio, y puede evitar a los deudos por temor a decir algo equivocado. Permitiendo simplemente a otros saber que lo alivian tan solo escuchando o estando presentes, incluso mucho tiempo después del funeral, puede ayudarlos en su honesto deseo de hacer algo útil. Desde luego nadie tendrá soluciones mágicas, pero preocuparse por aquellos que lo apoyan le brindará mayor paz. Más que depender del apoyo de una o dos personas, construya una red entre amigos, iglesia y otros grupos sociales, o asista a un grupo de apoyo a deudos para sobrevivientes del suicidio.


Sepa que habrá recaídas: A veces, pueden reaparecer emociones abrumadoramente dolorosas. Años después, otro fallecimiento, una fotografía o algo tan simple como una canción, puede reavivar intensos sentimientos acerca del suicidio. Estas recaídas probablemente serán temporales si se permitió que el proceso de duelo progresara de manera natural.

Planee con antelación: Más que evitar todos los recuerdos del suicidio, lo que puede impedir la curación, tenga un plan para lidiar con los aniversarios, cumpleaños y vacaciones. Aunque puede ser demasiado doloroso para algunos, visitar la tumba del ser querido también puede ser una parte importante de la curación, como también
puede serlo practicar una actividad que él disfrutaba. Alternativamente, encontrar formas para ayudar a otros que pueden estar sufriendo por una pérdida, o que se encuentran e problemas, puede ser una distracción útil y una oportunidad para aportar mayor significado o sentido a la vida. Tomar desde el principio la decisión de continuar con las viejas tradiciones, crear nuevas o suspenderlas durante un tiempo puede aligerar la tensión de esos tiempos difíciles.

Permitirse a sí mismo avanzar y reconstruir su vida no significa que se olvide al ser querido ni tampoco es una traición a su memoria.  Aunque al principio es difícil imaginarlo, los sobrevivientes que se han recuperado pueden crear algo bueno a partir de la devastación. Esto puede incluir una nueva comprensión de la vida y una nueva apreciación de la misma, una renovación de la fe, la defensa de otros, o un nuevo proyecto, clase o pasatiempo. Los proyectos concretos, como la creación de un homenaje en honor del ser querido mediante un libro de recortes, un retrato, un álbum de fotografías, una página web o una expresión creativa, a través de actividades como la escritura de poemas, cartas al difunto o un diario de pensamientos y sentimientos, a veces ayudan a curarse. Otra forma de honrar la vida de un ser querido también puede ser el desarrollo de rituales. Sin embargo, finalmente, se puede aceptar la vida como es ahora y quizás aceptar una vida diferente a la que se planeó en un origen.

El perdón es un elemento clave para una recuperación exitosa. Puede que sea necesario permitirse a sí mismo perdonar al difunto, a Dios, a otros o a sí mismo. Es importante comprender que el perdonar no significa lo mismo que justificar, excusar u olvidar los actos del que cometió suicidio u otros que pudiera haber hecho mal. El perdón no es un suceso único, sino un proceso que puede requerir de ayuda externa. Para un mejor entendimiento del perdón, ver Forgivness Is a Choice: A Step-By-Step Process for Resolving Anger and Restoring Hope (El perdón es una elección: un proceso paso a paso para resolver el enojo y restaurar la esperanza) por Robert Enright. Dicho libro aclara numerosos factores clave acerca del perdón como un don de libertad. La falta de perdón hiere a uno mismo más que cualquier otro y lo convierte en prisionero del pasado.



Cuándo buscar ayuda profesional: Cuando se presentan ciertos síntomas, es el momento de buscar ayuda de un terapeuta de salud mental, de preferencia uno con experiencia en el trabajo con la pérdida de un ser querido. Solicite referencias en las diócesis y parroquias locales. Para encontrar terapeutas que se adhieren a la enseñanza magisterial de la Iglesia, consulte CatholicTherapists.com
Los síntomas que son causa de preocupación por sí mismo y otras personas incluyen:
  • Letargo emocional que no disminuye durante meses después del suicidio.
  • Insomnio o pesadillas recurrentes.
  • Incapacidad para realizar una rutina normal cuando es necesario, por ejemplo, volver al trabajo, ocuparse de sus propios hijos o de las tareas del hogar.
  • Sentimiento de aislamiento e incapacidad para relacionarse con otros para compartir el duelo.
  • Ocupaciones constantes para evitar sentimientos.
  • Incremento en el uso del alcohol o las drogas, incluyendo adicción a medicamentos de prescripción médica.
  • Pensamientos suicidas.

Claves y mitos sobre el suicidio

 Cada año se suicida un millón de personas en el mundo y más de 20 millones lo intentan. Además, las vidas de los familiares y amigos que les sobreviven se ven profundamente afectadas.
El problema del suicidio choca con un muro de silencio y de prejuicios que lo ocultan. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la conducta suicida puede prevenirse si se establecen los medios de ayuda adecuados. 
Algunos signos de crisis suicida son: 
  • Depresión. Desesperanza. Incapacidad para continuar la vida cotidiana.
  • Sentimientos de soledad, no tener vínculos sociales. 
  • Sufrimiento y dolor interminables por la enfermedad física. 
  • Pensar, o desear, que la muerte es más deseable que la vida. 
Si piensas en el suicidio o conoces a alguien en esa situación: 
  • No se debe intentar arreglar la situación a solas.
  • El primer paso es hablar de tu preocupación con alguien cercano para que te ayude. 
  • Solicitar lo antes posible la ayuda de un profesional: Médico de Familia, Psiquiatra, Psicólogo, Cuidador. 
  • Acompañar a la persona en crisis sin dejarla sola hasta que sea visitado.

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